Por Ignacio Oliva
La rosa de nadie es una película sombría, de turbios sentimientos, de información escondida, de dobles vidas. También es una película urbana, de laberintos personales, de destinos. La ambientación sonora debe contribuir a potenciar la tensión de las conductas. La rosa de nadie es una película de silencio. Creo que puede recorrerla un concepto musical sencillo en lo que se refiere a orquestación y timbres.
Me gustaría imaginar para los ambientes de esta película una metal lejano y con sordina, apoyado con otros metales, tal vez como ecos, brumas sonoras, ambientes volátiles, sutiles y etéreos. Una referencia pueden ser los ambientes sonoros de Isham en las películas de Rudolph.
Me gustaría imaginar para los ambientes de esta película una metal lejano y con sordina, apoyado con otros metales, tal vez como ecos, brumas sonoras, ambientes volátiles, sutiles y etéreos. Una referencia pueden ser los ambientes sonoros de Isham en las películas de Rudolph.
También me parece interesante en algunos casos el concepto musical de Badalamenti en la recreación de los ambientes para Lynch, un tono inquietante, sencillo, repetitivo incluso, pero que envuelve y evoca.
Creo ver una música proyectada en el espacio como niebla extendida sobre la superficie de las cosas y de las emociones, revelándolas y ocultándolas a un tiempo, que contribuya a conferir un aire de misterio último a la conducta humana. También veo para ello un piano sólo, mínimo, atmosférico, proyectándose en la deriva de los personajes.
Un universo musical que me apasiona es el de Arvo Pärt, me parece una buena referencia para La rosa de nadie. Por otra parte me interesa el componente “español” en el fondo musical, algo que no tengo muy claro o no sé muy bien expresar pero que quisiera que estuviera presente. Hablar de músicos cinematográficos es jugar a equivocarse, estas referencias sólo sirven como ecos, como sombras, como ejemplos pero “La rosa de nadie” ha de tener “su” propia voz.
Ignacio Oliva, guionista y director
Un universo musical que me apasiona es el de Arvo Pärt, me parece una buena referencia para La rosa de nadie. Por otra parte me interesa el componente “español” en el fondo musical, algo que no tengo muy claro o no sé muy bien expresar pero que quisiera que estuviera presente. Hablar de músicos cinematográficos es jugar a equivocarse, estas referencias sólo sirven como ecos, como sombras, como ejemplos pero “La rosa de nadie” ha de tener “su” propia voz.
Ignacio Oliva, guionista y director
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